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Permacultura en la ciudad

Permacultura en casa

Permacultura en casa

Llegué aquí, un poco por accidente, al igual que algunas otras personas. Estaba buscando algo que no sabía que era. Tal vez explicaciones filosóficas sobre la vida, la existencia, no lo sé. Sólo estaba buscando.

Y fueron varios momentos, varios veintes que me cayeron, en diferentes tiempos, los que poco a poco me fueron orientando hacia la permacultura.

Llevaba varios años enfermándome, así que empecé a revisar mis hábitos para tener equilibrio en mi vida. Tenía para analizar mi salud física, mental y espiritual. Decidí enfocarme en la física.

El médico griego Hipócrates decía: “Que tu medicina sea tu alimento, así que fui con una nutrióloga para apoyarme con una dieta. Comencé a leer y documentarme sobre el uso de plantas medicinales y a utilizarlas en tés, en ensaladas y comiendo frutas de temporada. El objetivo era reforzar mi sistema inmunológico y estar sana sin recurrir a químicos provenientes de medicamentos artificiales. Prevenir, más que curar era mi idea.

Otro momento fue cuando un día estaba regando mis plantas ornamentales. De pronto, el pensamiento estaba ahí, cayendo como un balde de agua fría: ¡Hay escasez de agua y yo tirándola! ¿no sería mejor utilizarla para cultivar algo?

Para ese entonces tenía mucho tiempo haciendo composta y utilizándola para abonar mis macetas. Coincidió que empezó a crecer una planta en una de ellas y cuando vino el jardinero me dijo: Mire, tiene una planta de jitomate y esa otra es una sandía.

Me di cuenta lo poco que conocía las plantas y los alimentos, yo hubiera pensado que era maleza y las hubiera arrancado: “porque se veían feas”.

El descubrimiento

Tiempo después, un día platicando con una amiga le describía mi vida ideal:

— Me gustaría vivir tranquila, estar en contacto con la naturaleza, comer sano, disfrutar de la comida y vivir en comunidad.

— Pero si todo eso junto, tiene un nombre, se llama Permacultura. Tengo una amiga que está muy involucrada en el tema, creo que te interesaría.

Así que cuando llegué a casa, lo primero que hice fue sentarme en la computadora y teclear: Permacultura. Vi en la pantalla de la computadora que tenía tres principios éticos (ya de entrada me gustaba) cuidar a la tierra, cuidar a las personas y el tercero, cuidar los recursos.

Así que puse manos a la obra y busqué un taller de permacultura. Encontré uno relativamente cerca: La semana de la permacultura. Tenía el tiempo y el dinero. Me inscribí, eso fue a mediados del 2019.

El primer día quedé maravillada, encontré muchos de los conceptos que engloba la permacultura. Riqueza, abundancia y diversidad. Había personas de varios estados de la república, desde niños hasta personas adultas maduras, diferentes grados escolares, profesiones dispares y los hoteles del pueblo se habían llenado con el cupo del taller, por lo que estaban compartiendo la riqueza.

Lo que vi fue una propiedad casi de una hectárea donde había una casa construida con bioconstrucción, un gallinero, biopiscina, sistema de acuaponia, un huerto y una huerta donde vertían después de un tratamiento las aguas negras y las aguas grises, estas eran tratadas para ser nuevamente utilizadas dentro de la casa. Me encantó el proyecto porque me permitió ver que era posible vivir de esta manera ¡no sólo era teoría!

Allí aprendí muchísimas cosas. Después de 3 años sigo intentando ponerlas en práctica, adaptándolas a mis condiciones de vida (justo como lo dice la permacultura), en una casa rentada y justo en medio de la ciudad.

En casa

Permacultura en casa

Permacultura en casa

Esta lista son algunas de las acciones que he tomado en casa y si esta información te resuena, tú también puedes comenzar con alguna.

    • Ahorrar energía. Mantener apagados los focos, aparatos electrónicos y eléctricos que no estoy utilizando. Aprovecho que la tubería de agua se calienta con el sol y así ahorro gas al bañarme.
    • Como mi casa es rentada, poco puedo hacer para adaptarla hacia la permacultura en cuanto a estructura, pero he utilizado enredaderas para disminuir el calor del verano dentro de la casa y evitar el uso de aires acondicionados o ventiladores.
    • Disminuir el uso de los vehículos Aún trabajo en ello
    • Cuando llueve intento capturar agua, la cual colecto en cubetas aprovechando el techo a dos aguas y la utilizo para regar o lavar ropa.
    • En la regadera, recolecto en una cubeta el agua que sale antes de la caliente. Tengo pendiente reutilizar las aguas grises para el baño o para regar mis plantas o huerto.
    • Me baño en lo que dura una canción, menos de 5 minutos.
    • Tengo pendiente la instalación del baño seco compostero, ahorraría diariamente 80 litros de agua (1 persona).
    • Tomar parte en la producción de alimentos. Cultivo algunos alimentos. La mayoría los compro directamente en la verdulería que muchos son de productores de la zona. Me gustaría comprar alimento orgánico, pero ya que es poca la cantidad que consumo, es mejor que no se eche a perder.
    • Consumo alimentos locales y de temporada, he tenido que aprender algunas recetas nuevas y adaptar mi paladar.
    • Tengo un jardín de polinizadores, para ayudarlos a encontrar comida y un lugar para descansar
    • No uso fertilizantes ni pesticidas en mis plantas, intento solamente usar agua, jabón, aceite de neem y tierra diatomea cuando es necesario.
    • Como productos de limpieza utilizo vinagre, bicarbonato y ácido cítrico que sirven para casi todo y no dañan el ambiente.
    • Hago composta y lombricomposta. Ayudo a mis vecinos a hacerlo en mi espacio
    • Todo lo que consumo intento comprarlo a productores locales o a tiendas locales. Evito las compras en plataformas y las entregas a domicilio.

    Un tema que me quedó pendiente con la permacultura, es el tema de los plásticos . Es un problema no resuelto y así llegué a la Economía Circular.

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